miércoles, 10 de mayo de 2017


INTRODUCCIÓN

El presente espacio se ha diseñado especialmente para aquellos que se interesan por todo lo concerniente en el papel del docente y el desarrollo socio afectivo y moral de los niños.
El objetivo principal de la educación es adquirir un desarrollo integral de la personalidad de todos los estudiantes, llámense niños adolescentes o jóvenes. Por esta razón la labor del docente más que conocer las estrategias didácticas de aprendizaje, debe ser, comprender a sus estudiantes e interesarse por lo que viven, por sus emociones, por lo que sienten y piensan. 
El material que compartimos a continuación tiene como propósito analizar el rol del docente en el desarrollo socio afectivo y moral de la primera infancia, la necesidad de que en la escuela se aborde desde la educación inicial la dimensión personal social y como las expresiones de afecto manifestadas en los primeros años, afectan de manera positiva la vida de cada uno de nuestros niños.


Nos centraremos en el papel del docente en la etapa inicial y en las estrategias para fortalecer  en los niños el desarrollo socio-afectivo ya que desde esa etapa se logra desarrollar en ellos las habilidades sociales y afectivas que perduraran para toda la vida. También veremos como en los primeros años de vida se crean lazos de afecto y admiración hacia los adultos cercanos, lo que permite a los niños seguir ejemplos en lo social y afectivo. 
APUESTAS PEDAGÓGICAS PARA FORTALECER LA DIMENSIÓN PERSONAL - SOCIAL EN LA PRIMERA INFANCIA.




Para comenzar a fortalecer en la primera infancia la dimensión personal social, lo primero que se debe realizar es la estructura el currículo, que actualmente está más enfocado a desarrollos cognitivos, por un currículo donde se trabajen los afectos, emociones, sentimientos personales y colectivos. Es necesario crear vínculos entre padres y docentes ya que tanto en la escuela como en la familia se desarrolla la dimensión personal social siendo el sentimiento de apego el primero manifestado por los infantes.
En esta etapa es necesario ayudar a descubrir en los niños que son seres únicos, cuáles son sus emociones y sentimientos, al tiempo que va reconociendo los de sus semejantes, descubriendo las diferentes acciones que permiten estar en un estado emocional u otro.
El aspecto socio afectivo del desarrollo integral de los estudiantes ratifica el fortalecimiento de una serie de habilidades necesarias para su crecimiento personal y social, las cuales se relacionan con la identificación y control de las propias emociones, el reconocimiento de los aspectos más relevantes del comportamiento humano, el hecho de ponerse en el lugar del otro, el manejo de los problemas, la actuación con sentido ético y la capacidad de comprender las emociones de quienes los rodean.  Al respecto, Fandiño et al. (2010), afirman que:
En el ingreso del niño y la niña a una institución de Educación Inicial o cuando se integra por primera vez a un ambiente escolarizado, las posibilidades de establecer relaciones de apego con su cuidadora o cuidador, o con su maestra o maestro, son igualmente fundamentales para su bienestar personal, su adaptación a los nuevos espacios, tiempos, relaciones y para la generación de confianza en otros. En ese sentido, las personas adultas que hacen parte de estas instituciones deben tener claro su papel como sujetos de apego, de “contenedores” de las necesidades, deseos, temores, expectativas y ansiedades que implican para el niño y la niña su ingreso y permanencia en un espacio nuevo y desconocido.
Si bien tener en cuenta esta situación es muy importante al ingreso por primera vez del niño y la niña a una institución, la posibilidad de establecer una relación de apego positivo, sigue siendo fundamental a lo largo de toda la escolaridad e influye notablemente en el desarrollo de vínculos afectivos y sociales en el transcurso de la vida. Igualmente está amplia mente sustentado que el vínculo afectivo entre maestros, maestras y sus estudiantes, influye notablemente en la valoración y el deseo por el conocimiento.
Para abordar la reflexión en torno al desarrollo de niños y niñas en la dimensión personal social, se consideran tres ejes fundamentales: Identidad, Autonomía y Convivencia.

LA IDENTIDAD:  Teniendo en cuenta de que es un proceso necesario mediante el
cual el ser humano puede reconocerse y percibirse como parte de una comunidad o de un grupo social, y a la vez como un sujeto activo, diferenciado de los otros, que tiene la capacidad de construir, reconstruir, transformar y dinamizar un sentido propio y personal de vida dentro de los distintos contextos culturales en los que se puede encontrar inmerso.

Los desarrollos por fortalecer de 1 a 3 años de edad

La maestra o maestro posibilitarán experiencias en las cuales el niño o la niña:
• se deben establecer encuentros más afectivos con la maestra o maestro, a través de las continuas interrelaciones, la comunicación corporal, verbal y de los cuidados que recibe.
• Se sienta seguro-a en compañía de las personas adultas que le rodean, a las cuales les expresa sus sentimientos.
• Se puede hacer que se descubran a sí mismo-a a partir de juegos de exploración y movimiento, logrando diferenciarse paulatinamente del adulto y el entorno.
• Se identifique como una persona independiente a través del reconocimiento de su nombre, imagen, objetos y juguetes que le pertenecen.
• Manifieste cuáles son sus preferencias en medio de experiencias de movimiento, exploración, percepción, entre otras.

Los desarrollos por fortalecer de 3 a 5 años de edad

La maestra o maestro posibilitarán experiencias en las cuales el niño o la niña:
• Que se reconozcan sus acciones y actitudes producen sentimientos y reacciones en las personas que le acompañan y en los objetos que manipula.
• Expresen de manera oral sus sentimientos, intereses, ideas, opiniones y necesidades, entre otros, en diálogos con adultos o pares, en situaciones espontáneas o planeadas.
• Se identifique con algún sexo, teniendo en cuenta los rasgos característicos de su cultura y contexto social.
• Se identifique con otros niños, niñas y adultos, reconociendo características, gustos y necesidades comunes y distintas.
• Disfrute de juegos simbólicos, acercándose a los otros niños y niñas para compartir espacios y juguetes.

LA AUTONOMÍA: La libertad de la que puede ser consciente una
persona para pensar, decidir, plantear sus puntos de vista y contribuir al desarrollo social desde su actuar cotidiano, es consecuencia directa de la concepción que ha construido de sí mismo, de la confianza y la seguridad que tenga de sus elecciones y de los múltiples vínculos interpersonales que ha tenido que tejer, para poder relacionarse con otros y así asumir responsablemente sus decisiones ante sí mismo y ante los demás.

Los desarrollos por fortalecer de 1 a 3 años de edad

La maestra o maestro posibilitarán experiencias en las cuales el niño o la niña:
• Se adapte tranquilamente a rutinas cotidianas como los momentos de comer, higiene y juego dentro del contexto del jardín o la institución educativa.
• Se mueva por el espacio buscando satisfacer su curiosidad por los objetos, con los cuales experimenta y busca posibilidades.
• Se sienta seguro cuando se separa de su madre o maestra y tranquilamente inicie una actividad de manera independiente.
• Decida de acuerdo con sus intereses y necesidades sobre variadas alternativas que se le proponen.
• Controle esfínteres de acuerdo a su edad, características individuales y ritmos propios.
• Asuma responsabilidades sencillas como organizar los juguetes que ha utilizado, dejar sus objetos personales en el lugar destinado para tal fin (chaquetas, sacos, maletas).

Los desarrollos por fortalecer de 3 a 5 años de edad

La maestra o maestro posibilitarán experiencias en las cuales el niño o la niña:
• Reconozca progresivamente sus capacidades utilizándolas para la realización de actividades en distintas situaciones de la vida cotidiana.
• Manifieste el interés por vestirse y desvestirse solo hasta realizarlo sin intervención de la maestra.
• Se muestre independiente en la realización de las actividades de higiene personal como cepillado de dientes, peinado y baño del cuerpo, entre otras, hasta desarrollarlas sin ayuda del adulto.
• Manifieste iniciativa por relacionarse con otros (tanto adultos como niños) a partir de conversaciones y juegos propios de la edad.
• Reconozca las normas y los acuerdos por medio de los cuales se regulan las rutinas cotidianas de la institución educativa.
• Se sienta tranquilo y seguro cuando manifiesta alguna molestia, opinión o quiera hacer algún aporte o pregunta.

CONVIVENCIA: La convivencia se entiende como un proceso en el
que el sujeto reconoce a los otros, establece relaciones con ellos, se siente perteneciente a una comunidad y, a la vez, puede armonizar sus intereses individuales con los colectivos a partir de normas y valores socialmente compartidos, entendiendo la norma como unos mínimos culturales y sociales que se heredan, se construyen y se interpretan permanentemente, para que el tejido social fluya y el sujeto pueda así ir reconociendo sus opciones, sus valores y por ende aclarando sus máximos individuales.
Además de la familia y el jardín infantil o el colegio, son contextos de socialización y convivencia todos los componentes de la ciudad como las instituciones de salud, los parques, los almacenes, los centros comerciales y los medios de comunicación como la televisión, el cine, los periódicos y la publicidad.

Los desarrollos por fortalecer de 1 a 3 años de edad

La maestra o maestro posibilitarán experiencias en las cuales el niño o la niña:
• Establezca relaciones con sus compañeros, compañeras, maestros y maestras, compartiendo con ellos actividades en la cotidianidad (juegos, exploración del medio y de los objetos), a través de las cuales reconozca las normas, los pactos o los acuerdos propios del jardín o el colegio.
• Se adapte a diferentes contextos, estableciendo la relación entre los espacios y los usos de los mismos; asumiendo que hay un lugar para dormir, otro para comer y otro para sus necesidades fisiológicas.
• Se relacione con características propias de su cultura como juegos, canciones y costumbres.
• Se reconozca como integrante de su grupo en el jardín o en el colegio. • Identifique sus propios sentimientos y los de los demás como consecuencia de sus acciones.
• Exprese libremente sus sentimientos y opiniones sobre eventos cotidianos en la relación con sus compañeros y compañeras del jardín o el colegio.
• Participe en grupos de trabajo en los que deba compartir objetos e ideas y maneje el conflicto inicialmente con ayuda de otros.
• Tome decisiones respecto a situaciones cotidianas (participar o no de una actividad, en qué forma organizar un juego, etc.).

Los desarrollos por fortalecer de 3 a 5 años de edad:

La maestra o maestro posibilitarán experiencias en las cuales el niño o la niña:
• Reconozca las características y cualidades de los pares y adultos, estableciendo relaciones de respeto, de valoración hacia el otro e identificándose con las mismas.
• Construya relaciones de confianza, cuidado, afecto y colaboración basadas en el respeto a los otros.
• Construya relaciones de confianza, cuidado, afecto, seguridad y colaboración basados en las normas y acuerdos de su entorno social.
• Busque solucionar situaciones conflictivas a través del diálogo y de manera independiente.
• Establezca acuerdos y reglas que se reconozcan y acepten en grupos de trabajo. • Participe de forma activa en los espacios de encuentro colectivo dentro del jardín infantil o colegio, como reuniones al inicio de la jornada para planear actividades diarias, asambleas, etc.
• Participe en grupos en los que opine sobre cómo organizar actividades y distribuir funciones y responsabilidades.
• Participe en grupos de trabajo en los que deba compartir objetos e ideas y maneje el conflicto, inicialmente con ayuda de otros.
• Opine sobre situaciones de su jardín o colegio, de la familia, de su ciudad y su país”. (P.73 – 91)
¿CÓMO PROMOVER EL DESARROLLO SOCIO-AFECTIVO Y MORAL DESDE LA LABOR DOCENTE?





Es muy importante entender el papel desempeñado por el docente en la etapa inicial y más aún en el desarrollo de la competencia socio afectiva del niño la cual podemos ayudar a promover desde actividades colaborativas, juego de roles y descubriendo expresiones verbales y no verbales.
El docente debe brindar espacios de afectividad y de comunicación que permitan al niño expresar lo que siente por medio de la música, el canto, movimientos del cuerpo, gestos, dibujos entre otros; en cada uno de los casos debe de motivar al niño por su trabajo, halagarlo y sobre todo hacer énfasis en el control de sus emociones.
Las personas adultas establecemos vínculos con los niños a través de los cuales los infantes superan dificultades, pero también facilita el desarrollo de cada una de las etapas del desarrollo. Sabemos que los primeros años de vida son fundamentales para la vida posterior, ya que es en ellos cuando se da lugar a la estructuración neurofisiológica, se construye la personalidad individual y social, entre otros aspectos relevantes. 
Por esta razón, Álvarez, Becerra, Meneses,Fabiola. (2004), afirman lo siguiente:
 Los factores emocionales, afectivos y relacionales son, desde hace ya algunos años, aspectos de creciente interés para el mundo educativo. La escuela, tradicionalmente más preocupada del desarrollo cognitivo, plantea hoy el desarrollo integral y armónico de los alumnos y asume como tarea propia, desde esta perspectiva, que no sólo debe enseñar a conocer y a explorar el mundo; asume también que debe enseñar a ser y a convivir (p. 1)

La maestra o maestro posibilitará experiencias en las cuales el niño y la niña:
 Descubra las posibilidades para expresar sentimientos, emociones, ideas y deseos, por medio de llantos, miradas, gestos y movimientos corporales, al comienzo, como su lenguaje principal, y progresivamente, como complemento de su expresión oral. 

• Al ellos porder experimientar se le da las posibilidades que tienen para identificar, en sus cuidadores y en sus pares, intenciones, sentimientos, emociones y deseos, interpretando paulatinamente elementos que acompañan a la oralidad, tales como la entonación de la voz, su intensidad, sus acentos y sus ritmos, así como la postura, los movimientos del cuerpo y la expresión del rostro. (Por ejemplo, leer miradas, caras, gestos, tonos, matices, etc.).
• Construya relaciones de confianza, cuidado, afecto y colaboración basadas en el respeto a los otros.
• Construya relaciones de confianza, cuidado, afecto, seguridad y colaboración basados en las normas y acuerdos de su entorno social.
• Busque solucionar situaciones conflictivas a través del diálogo y de manera independiente.
• Establezca vínculos afectivos con la maestra o maestro, a través de las continuas interrelaciones, la comunicación corporal, verbal y de los cuidados que recibe.
 • Se sienta seguro-a en compañía de las personas adultas que le rodean, a las cuales les expresa sus sentimientos.
• Disfrute de juegos simbólicos, acercándose a los otros niños y niñas para compartir espacios y juguetes.

• Exprese oralmente sus sentimientos, intereses, ideas, opiniones y necesidades, entre otros, en diálogos con adultos o pares, en situaciones espontáneas o planeadas.

“La enseñanza que deja huella no es la que se hace de cabeza a cabeza, si no de corazón a corazón” Howard Hendricks

CONCLUSIONES

·        La familia y el docente son fundamentales en el desarrollo de la dimensión personal-social del niño y en la competencia socio-afectiva.
·        Los niños son perceptivos de cada uno de los estados de ánimo de los adultos cercanos y gracias a ello siguen patrones y ejemplos.
·        Las relaciones socio afectivas en la primera infancia favorecen el crecimiento integral de los niños.
·        El docente además de transmitir conocimientos debe  crear espacios donde se dé cabida a la cortesía, al respeto mutuo y a sentimientos recíprocos de ayuda.
·        El aspecto socio afectivo es esencial en la formación del niño como base fundamental en la construcción de su personalidad social, moral, sexual y por supuesto intelectual.
·        Somos seres sociales y como tal debemos aprender a convivir y relacionarnos convenientemente en nuestro diferentes roles y que mejor que empezar , desde una etapa temprana ,una bases firmes que favorezcan el aprendizaje de ciertos elementos básicos pero imprescindibles que hagan del niño un ser capaz de vincularse con los demás no solo a través de la actividad intelectual, sino en lo que tiene que ver también con sus simpatías, intereses comunes, estímulos lúdicos e incluso de conflictos particulares , es decir , en todas las competencias emocionales.
·        A medida que los niños interactúan con la personas de su entorno se va construyendo el aprendizaje individual y autónomo,  ya que este también se encuentra inmerso en el desarrollo social del niño y es parte fundamental en su formación.
Resultado de imagen para el papel del maestro
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
Álvarez, M., Becerra, M., Meneses Fabiola. (2004).El desarrollo social y afectivo en los niños de primer ciclo básico. Recuperado de   http://www.educativo.utalca.cl/medios/educativo/artículosydoc/familia_escuela_ambiente_emocionalidad.pdf
Fandiño, G.,  Carrasco G., Carvajal, M., Gómez, L., Barbosa, S., Betancourt, C, Valderrama, N.  (2010).  Lineamiento pedagógico y curricular para la Educación Inicial. Dimensiones del Desarrollo y Apuestas Pedagógicas para el Trabajo en Educación Inicial. Dimensión personal social. 73-91. Recuperado de http://www.educaciónbogota.edu.co/archivos/Educación_inicial/Primer_ciclo/Lineamiento_Pedagógico.pdf

Báquero, A. (2014). Estrategias didácticas y actividades para la educación emocional en el aula. Recuperado de http://www.magisterio.com.co/articulo/estrategias-didacticas-y-actividades-para-la-educacion-emocional-en-el-aula